domingo, 7 de abril de 2013

"Encuentros" Episodio 2: Heridas Emocionales, cuando el pasado lastima

En este episodio hablamos de las heridas emocionales, de cómo podemos identificarlas y qué podemos hacer para sanarlas.

lunes, 1 de abril de 2013

"Encuentros" Episodio 1: Inteligencia Emocional



Nos da mucho gusto compartir contigo nuestro nuevo podcast "Encuentros", esperamos que los temas que iremos tratando cada semana sean de tu interés. Agradecemos los comentarios que tengas sobre el programa para que podamos mejorarlo cada vez más. Esperamos te guste. Gracias. 

Puedes escucharlo a continuación:

jueves, 7 de marzo de 2013

¡Mi hijo no quiere hacer su tarea!

Muchos padres se encuentran en la difícil situación de tener que hacer la tarea con sus hijos y que estos no quieran realizarla o la hagan a regañadientes. La hora de hacer la tarea puede llegar a ser un momento tan frustrante para los padres, que llegan a tal desesperación que han encontrado como único camino el obligar a sus pequeños gritando, castigando, amenazando o incluso golpeándolos con tal de que hagan sus deberes escolares. No pocos padres incluso llegan a sacar conclusiones terribles sobre sus hijos como que "tiene problemas de aprendizaje" o "es que es hiperactivo", colocando una etiqueta sobre ellos que afectará negativamente su desarrollo integral (ayudados algunas veces por sus maestros que se muestran incapaces de sugerir alternativas adecuadas). Si pasas por algo similar con tus hijos, te recomiendo que leas los siguientes tips que te ayudarán a mejorar el momento de hacer la tarea con tus hijos:

-Antes que nada, revisa que te encuentres con la disposición emocional y de actitud para sentarte a hacer con ellos la tarea, la principal causa de los conflictos a la hora de la tarea se dan porque los padres ven en este momento una pesada carga pues deben dejar de hacer lo que están haciendo. De lo contrario, busca ayuda para que te apoyen con tu hijo y no te sigas forzando a una situación que sólo produce que lastimes a tu hijo.

-Fija una hora concreta del día. No lo dejes para cuando te desocupes, o para cuando se termine tu novela. Establece un horario específico todos los días y avísale con tiempo, unos quince minutos, que la hora de hacer tarea está por llegar. Así los preparas psicológicamente para que se despidan de lo que estén haciendo y poco a poco se formen el hábito (a algunos papás nos funciona ponerles cerca una alarma para avisarles que es hora de la tarea).

-Ubica un espacio adecuado. Dale la oportunidad a tu hijo de construir un espacio agradable para que haga su trabajo, una pequeña mesa y una silla en algún rincón de la casa servirá. No tiene que ser algo muy elaborado, pero si permite que el mismo escoja si quiere tener alguna decoración o adorno que le haga sentir mejor, es preferible que sea un lugar apartado de tv o videojuegos, con buena iluminación y que no sea en el comedor o sobre la cama que esos lugares son para comer y dormir. Y si no cuentas con la posibilidad, al menos procura que sea agradable el espacio y no lo pongas a hacer sus tareas, por ejemplo, encima de los platos sucios en el comedor.

-Respeta su ritmo. Dale la oportunidad de hacer pequeñas pausas cada determinado tiempo, (5 minutos cada 25 minutos, y 15 minutos de descanso después de cuatro periodos de trabajo de 25, se conoce como la técnica pomodoro) es buena estrategia, y permitele que camine se estire o se distraiga un poco (no recomiendo tv o videojuegos entre pausas). Esto le ayudará a rendir mejor, ya que hasta para un adulto es complicado mantener periodos de concentración prolongados sin disminuir su rendimiento.

-Haz de la hora de tareas una experiencia agradable. Esta es la parte más complicada, ¿cómo hago para explicar a mi hijo la importancia que tiene para su futuro que sea un buen estudiante?, es prácticamente imposible, un niño no piensa aún en facturas o en crisis económicas, sus intereses son divertirse y conocer sus mundo, por lo que discursos sobre la importancia de "ser alguien en la vida" (?) no tienen ningún efecto sobre sus ganas de hacer tarea. Mejor te invito a que hagas de la experiencia algo agradable para él, hazlo divertido e inventa juegos e historias sobre lo que hace en su tarea (yo con mi hijo por ejemplo juego a que las líneas que hace son espadas y los círculos escudos de su héroe favorito, y que mientras más derechitas las va haciendo más eficaces son para derrotar a los enemigos). Ponle algo de música clásica y sírvela su bebida favorita o un bocadillo por si quiere. Verás que mientras más divertida sea la experiencia, menores serán las resistencias para hacer su tarea.

-Reconoce sus avances y logros. No lo presiones todo el tiempo, no lo regañes si no hace algo como tu lo esperas, recuerda que se encuentra en un proceso y no puede ir al ritmo que quisieras, deja de compararlo con otros niños o con sus hermanos. Mejor reconoce sus esfuerzos, que importa si no lo hace tan bien, pídele que revise su tarea al terminar, y si él está conforme deja que se haga responsable de aprender de los errores, para eso está su maestro, así que por favor ¡no le borres el trabajo que ya realizó!, mejor habla con su maestro para que te apoye en esto, es terrible para un niño que está dando todo de sí y deja de hacer tantas cosas divertidas para hacer su tarea, que lleguen sus padres y arbitrariamente borren lo que lleva. Nada te cuesta al final, darle una pequeña palmada en la espalda de reconocimiento, reconocerle su esfuerzo o regalarle un abrazo que le motive cada vez más.

Por último, no olvides que la tarea es una actividad que proviene de la escuela y tu no eres su maestro, tu tarea como padre es proporcionarle los medios para que se desarrolle académicamente, formarle los hábitos y valores sobre la tarea, y apoyarle cuando no comprenda algo de lo que le han dejado de tarea. Pero no te corresponde a ti estar todo el tiempo sobre él, corrigiendo hasta el más mínimo detalle porque tienes miedo de que vayan a ponerle una mala calificación, es parte de su proceso aprender a hacer sus tareas con mayor cuidado y empeño, pero si tu actitud es sobreprotectora o autoritaria, nunca logrará automotivarse, y siempre tendrás que estar tras él para que haga los deberes escolares. Hay muchos maestros que contribuyen a aumentar la angustia de los padres por su incapacidad para motivar a los niños en el aula, y dicen cosas terribles a los padres que no hacen más que afectar las relaciones con sus hijos. Ten mucho cuidado con esto, recuerda que la escuela es solo una parte de todo lo maravilloso que tu hijo puede llegar a ser, es muy importante que sea un buen estudiante, pero eso no lo define, es más importante que aprenda a relacionarse con los demás, que tenga una comunicación adecuada y afectiva con sus padres, que viva y se alimente de experiencias positivas en su día a día. Si permites que tu hijo se desarrolle plenamente según sus intereses y no los tuyos, verás como poco a poco logra mejorar si le brindas lo más importante que es tu cariño y tu comprensión, nunca está de más buscar un poco de orientación sobre estrategias o técnicas de estudio, pero nada mejor que conocer a tu hijo y descubrir por ustedes mismos que hay cosas mucho más importantes que una calificación, empieza por disfrutar la alegría y la magia en la sonrisa de tus hijos, tú y tu familia se lo merecen.

miércoles, 27 de febrero de 2013

La comunicación afectiva y profunda

La mayoría de las familias mantienen un nivel de comunicación superficial no profundo, ejemplos como el siguiente son frecuentes a la hora de la comida:

Papá: hijo como te fue en la escuela.
Hijo: bien.
Papá: y que hiciste.
Hijo: nada, lo mismo de siempre.
Mamá: y ahora no te castigo el maestro como de costumbre.
Hijo: si pero fue por culpa de Juan.
Papá: siempre es la culpa de los demás.
Hijo: "pos" si, yo no hago nada, ellos me molestan.
Mamá: ¿y también por su culpa eres burro y repruebas? deberías de ser como tu hermano, nomas cosas malas aprendes de tu padre.

Y así se podría seguir durante un largo rato hasta que alguien grite y se retire de la mesa. Como esta situación se repiten diariamente en todo momento al interior de la familia, entre padres e hijos, en la pareja y entre hermanos. Definitivamente, esto no es una buena forma de comunicarse. Te invito a que tomes en cuenta las siguientes caracteristicas que te propongo con la finalidad de mejorar la forma en que te comunicas con tu familia.

-Hay un tiempo para hablar y otro para escuchar: estamos muy acostumbrados a interrumpir a los demás. Es importante respetar el turno para que el otro hable, y esperar a que haya finalizado antes de que yo comience.

-Escuchar activamente: pon toda tu energía y tu atención en escuchar lo que el otro comunica, evita pensar en la forma en la que vas a "defenderte" o "atacar" al que habla, trata de intentar comprender cómo me sentiría yo en su lugar, es decir, desde la empatía.

-Escuchar es solo escuchar: no juzgues, no reclames, no te burles, no regañes, no aconsejes. Pero tampoco prometas nada que no estes seguro de poder cumplir, basta con hacerle saber al otro que escuchamos lo que nos dijo y que es importante lo que piensa o siente. Un simple asentimiento con la cabeza, un "comprendo" o "gracias por decírmelo", son mucho mejores, si no has comprendido algo solo dile "cuéntame un poco más sobre eso para comprenderte mejor".

-La mirada: mira a la otra persona a los ojos cuando te habla, evita estar mirando hacía otro lado pues eso envía el mensaje de que no te interesa realmente lo que te dice, si vas manejando o estás ocupado en otra cosa, mejor acuerda un momento posterior para hablar sobre ello.

-Colocate al nivel corporal del otro: sobre todo, esto es importante con los hijos pequeños, coloquense a la misma altura corporal, arrodillate si tu hijo es muy pequeño o tomen asiento. Esto es uno de los puntos que con mayor facilidad se omiten en la comunicación y obstaculizan el fluir adecuado de el diálogo.

-Establece contacto: toma de la mano al otro mientras hablas, sobre todo si es un tema importante, hazle sentir que lo que te dice significa mucho para tí, esto fomenta un ambiente más calido de diálogo entre ambos.

-Respeta su espacio vital y su momento: si el otro no quiere hablar, no quiere que le toques o no quiere que te acerques a él, escucha su lenguaje no corporal, date cuenta que no es el momento adecuado y déjalo pasar por ahora, más tarde posiblemente encuentres las condiciones propicias para que se de el diálogo.

Espero que estos consejos te ayuden a mejorar la comunicación en tu familia, muchos de ellos incluso los puedes aplicar en el trabajo o cualquier situación. Verás que si los pones en práctica poco a poco verás cambios positivos en todas tus relaciones. Aprende a ser feliz, aprende Inteligencia Emocional.

viernes, 1 de febrero de 2013

Fomentar valores y hábitos en los hijos

Muchos padres de familia tienen dificultad al momento de educar, ya que buscan inculcar ciertos valores que ellos consideran importantes para sus hijos La principal complicación se basa en la dificultad que tienen para transmitir a los niños el concepto determinado valor, pues a los niños les significan muy poco frases como "debes ser más responsable, disciplinado, ordenado, etc." Si tu eres uno de esos padres que tienen problema para transmitir algunos valores o hábitos a tus hijos, pon mucha atención a los siguientes consejos que te pueden ayudar:

Establece bien claros los valores que quieres transmitir. No digas "quiero que se porte bien", esto es algo muy ambiguo y solo te generará frustración al momento de no ver resultados rápidamente. Así pues, haz una lista de aquello que esperas fomentar en tu hijo, digamos unos cuatro o cinco objetivos a perseguir.
Construye una "jerarquía de hábitos y valores". Evidentemente todos los valores son importantes, pero puedes identificar un orden de importancia para que tu método sea más efectivo. Por ejemplo, tal vez consideres que lo que tu hijo necesita mejorar primero es su conducta violenta, ser más respetuoso con los demás, y podrás dejar para después sus hábitos de limpieza. No olvides que si los presionas para que cambien muchas cosas a la vez lo más seguro es que termines frustrándolo y no haga nada de lo que buscas mejorar, dales tiempo para mejorar poco a poco y un elemento a la vez.
Predica con el ejemplo. Siempre les digo a los padres que no pidan a sus hijos nada que no estén ellos dispuestos a dar, y mucho menos que cambien algo que ellos no están dispuestos a cambiar. Creo que está claro a que me refiero entonces con predicar con el ejemplo, esta parte es esencial para que puedas fomentar hábitos y valores eficazmente.
Ponle un nombre a lo que hace. Ya mencionaba al principio que decirle a tu hijo cosas como "pórtate bien" o "se más responsable" no es tan eficaz como por ejemplo decirle cuando observas que recoge sus juguetes: "muy bien hijo, veo que estás recogiendo tus juguetes sin que yo te lo pidiera, a eso yo le llamo ser ordenado", o "estas haciendo tu tarea antes de ver la televisión, eso se llama ser responsable, ¡muy bien hijo!". Si te parece conveniente puedes incluso ponerle nombre a las cosas que tu haces para fortalecer el punto anterior, verás como poco a poco tu hijo entiende la importancia de sus actos y decisiones.
No premies o castigues. No lo premies con regalos cuando logra poner en práctica un valor o un hábito, esto solo lo condiciona para buscar aquello con lo que le estás premiando y no le hace realmente consciente del efecto de sus acciones, te sugiero que mejor le regales un abrazo, un ¡muy bien! o incluso con una sonrisa o asentimiento de aprobación será más que suficiente. Pero sobre todo, no lo castigues, si no obtienes los resultados que esperas mejor busca otras alternativas, lo único que generas con el castigo es resentimiento de tus hijos hacia ti y además propicias que cuando estén frente a ti no hagan aquello que te molesta, pero que en cuanto les des la espalda lo hagan de nuevo tratando de que no los descubras.
Sobre todo tienes que practicar tu paciencia, educar a los hijos es una tarea complicadísima que lleva tiempo y esfuerzo, además de muchas otras cosas, por lo que es importante que no te sientas frustrado y trates de relajarte un poco, lo peor que le puede pasar a un papá o mamá interesado en mejorar la educación de sus hijos, es ser presa de la angustia y la culpa, tienes más oportunidad de formar a tu hijo en un ambiente sano, cuando te muestras equilibrado emocionalmente y no pierdes el control de tus reacciones.

miércoles, 30 de enero de 2013

Contagio emocional

Constantemente solemos decir que al estar cerca de alguien que se encuentra en un estado emocional en particular (enojado, triste, contento, etc.) nos "contagiamos" de estas mismas emociones y esto nos lleva a tomar decisiones que tienen que ver con quedarnos al lado de dicha persona o alejarnos inmediatamente. ¿Pero qué de cierto tiene esto? A decir verdad, mucho. Las investigaciones recientes en materia de neurociencia han demostrado que el sistema límbico, centro de las emociones en el cerebro, a diferencia de otros sistemas, es un sistema abierto, que se encuentra influido por los estímulos externos, y que además está poblado por neuronas espejo que son capaces de imitar conductas e incluso emociones que observamos en el otro. Al comienzo de una interacción con otra persona, los ritmos corporales suelen ser distintos, con contenidos emocionales diferentes, pero al cabo de unos minutos de contacto por medio de los sentidos, nuestro cerebro comienza a captar inconscientemente los gestos, posturas, ritmo de voz y todas las variaciones del lenguaje corporal en el otro, gracias a esto, los ritmos corporales tienden a ser similares. A este fenómeno se le denomina "mirroring" o contagio emocional, y en Inteligencia Emocional puede ser utilizado para promover en los otros emociones positivas a partir de hacer consciente que mi propio estado de ánimo puede influir en el otro, y a la vez, al darme cuenta de que los otros pueden influir de igual forma en mi, por lo que puedo detener el contagio de emociones negativas que observo en el otro. Una persona con un alto grado de habilidad para lograr lo anterior, se vuelve alguien capaz de moldear los ambientes relacionales en los lugares donde se desenvuelve, se convierten en promotores de ambientes positivos que mejoran la forma en que nos relacionamos. Toma lo anterior en cuenta cada vez que te topas con alguna persona que tiene la capacidad de influir emocionalmente en ti, recuerda que puede ser un proceso de dos vías, esto te ayudará a mejorar aquellas relaciones que te generan algún conflicto, tanto en casa, como en el trabajo. Aprende a ser feliz, aprende Inteligencia Emocional.

miércoles, 16 de enero de 2013

Secuestro emocional

Seguramente has pasado por una situación en la cual tienes reacciones muy emotivas que no logras controlar, ataques de ira o miedo tan fuertes que te impiden pensar con claridad. Daniel Goleman llama a estas situaciones "SECUESTRO EMOCIONAL". Permíteme explicarte brevemente por qué sucede esto:

Toda la información que nos llega de la realidad es captada por nuestros sentidos (tacto, gusto, olfato, vista, oido) y son enviadas a la parte "razonante" de nuestro cerebro llamada corteza cerebral, que transforma la información y la clasifica para lograr reaccionar de la forma más adecuada. Sin embargo, esta información pasa también a ser revisada por otra parte de nuestro cerebro, el sistema límbico, que podríamos llamarle también "cerebro emocional", ya que aquí es donde se crean las respuestas emocionales que tenemos, y que son lideradas por la amígdala cerebral, que en el momento en que detectan una situación de estrés o de amenaza, producen una reacción química de péptidos y hormonas que irrigan la corteza cerebral, "secuestrando" entonces, nuestra capacidad para pensar y resolver los problemas con claridad. El efecto de dichos químicos es tan poderoso que pueden llegar a tomar el control por completo de lo que hacemos, dando lugar a reacciones no apropiadas para la situación.

No a todas las personas les sucede con la misma frecuencia ni la misma intensidad, pero lo que sabemos es que los secuestros emocionales pueden ser evitados a través de la Inteligencia Emocional, logrando una gestión emocional que nos facilite encontrar salidas menos drásticas para nuestras emociones.
Pero, ¿cómo puedes identificar si estás siendo presa de un secuestro emocional?, toma en consideración los siguientes puntos:

– Sientes una reacción emocional muy fuerte.
– Todo es muy rápido y se te escapa de las manos.
– Intuyes que después del secuestro emocional te darás cuenta de que la reacción no era apropiada, que era desmesurada.

Es importante que tomes en cuenta lo anterior para mejorar la forma en que resuelves tus problemas y te relacionas con los demás. "Aprende a ser feliz, aprende Inteligencia Emocional"

lunes, 7 de enero de 2013

¿Puede una persona cambiar, cambiar de verdad?

Mientras estábamos en sesión una de mis pacientes me hizo precisamente esa pregunta, ¿puede una persona cambiar, cambiar de verdad?, se mostraba muy angustiada pues su relación de pareja no iba como ella esperaba. He escuchado muchas veces la misma pregunta planteada de distinta forma no solo en pacientes, sino también, en familiares, compañeros, etc. Esto me hace reflexionar sobre el concepto que la mayoría tienen sobre el cambio, pues parece ocupar gran tiempo de la energía de las personas en todos los ámbitos de su vida, trabajo, hogar, pareja, hijos, amistades, etcétera. Pedimos continuamente a los demás que cambien, y nos piden a la vez que cambiemos. Pero, ¿es tan sencillo como pedirlo?, evidentemente no, y seguramente lo sepas muy bien pues muchas veces te has visto en una situación en la que has pedido a alguien que modifique un aspecto de su personalidad que te hiere o te disgusta sin resultado alguno, o tal vez te has esforzado hasta el cansancio tratando de cambiar algo de ti que te han dicho que no es agradable sin poder lograrlo. Aquí entonces retomamos la pregunta inicial para cuestionarnos si realmente se pueden lograr cambios profundos en la personalidad o no. Mi paciente se contestaba a sí misma que era posible, pero al menos no es posible cambiar nuestra esencia, y no podría estar más de acuerdo, aunque lo complicado es precisamente entender lo complicado que es conocer la verdadera esencia de quienes nos rodean.
Distingo entonces, dos tipos de cambios en las personas, uno que llamo el "pseudocambio", se trata de la intención de cambiar que se basa en la exigencia ya sea del contexto o de alguien más, cuando alguien más nos pide que cambiemos pero en realidad no creemos en ese cambio, solo lo hacemos porque nos lo piden, porque no queremos perder el cariño de la pareja o que nuestros amigos nos dejen de hablar. Pero el pseudocambio, al no partir de una necesidad propia sino impuesta, es artificial, temporal, a final de cuentas, cada vez que intentamos cambiar, consciente o inconscientemente, se genera una frustración, pues no nos sentimos cómodos cambiando algo que nos gusta en nosotros mismos; decimos que sí, queriendo decir no, y eso tiende a quebrar nuestro fallido intento de cambiar. Es por eso que cuando alguien más nos pide cambiar nos es tan difícil, por temor al rechazo o al abandono prometemos que cambiaremos, pero somos incapaces de decir ¡no quiero cambiar, esa necesidad está en ti, no en mi!. Se podría pensar que es algo egoísta decirle a alguien que no estamos dispuestos a cambiar y que debe aceptar eso como parte de mi. No quiero que se piense que invito a actitudes como la frase que dice "soy así, así nací y así me moriré", al contrario, el pseudocambio no es el único tipo de cambio. Existe también el "cambio empático", que se da en el momento en que observo que me es necesario modificar algo pues me estorba, daña a los demás o me daña a mi mismo. Puede partir de una petición que me hacen de cambiar, pero a diferencia del pseudocambio, no lo hago por temor al abandono o al rechazo, sino por una firme creencia de que quiero cambiar porque eso ayudará a que los demás se sientan bien estando conmigo. En una relación donde existe una comunicación efectiva y afectiva, seguramente haya más posibilidades de que se de un cambio empático, cuando tengo la capacidad de escuchar con toda mi atención las necesidades del otro, poniéndome "en su lugar", preguntándome cómo debe sentirse conviviendo con esa parte de mi que no le gusta, que le causa dolor, será más sencillo lograr ese cambio empático, y si no quiero, si es algo de mi que no estoy dispuesto a cambiar, tendremos entonces que ser completamente honestos con nosotros mismos y decir que no deseamos cambiar.
Algunas personas que me han escuchado decir esto me preguntan si acaso entonces tienen que aguantar a un marido alcoholico, a una madre controladora, a una novia celosa y posesiva, si ellos les dicen que no quieren cambiar. Como en todas las relaciones humanas, a final de cuentas la decisión es propia, no puedo más que expresar, sin exigir, que hay actitudes en esa persona que me causan daño o me molestan, siendo auténticamente sincero desde mi experiencia emocional, no con la intención de manipular en mi propio beneficio. Y si a pesar de ello mi petición no es respondida, entonces valoraré si deseo estar en dicha relación o no, y si decido quedarme a pesar de lo que no me gusta, asumir las consecuencias. A final de cuentas, como dice Sergio Michell, el éxito de cualquier relación se basa en una premisa muy sencilla, que si entendemos en toda la amplitud que posee nos será de gran ayuda: "No necesito cambiarte para quererte".

sábado, 5 de enero de 2013

¿Estamos destinados a repetir los errores se nuestros padres?


Es cierto que muchas de las conductas, actitudes y creencias que traemos con nosotros son patrones que "heredamos" de nuestros padres, es decir, considero que desde que somos pequeños observamos la forma de comportarse de nuestros padres y mucho de ello lo asimilamos como verdades irrefutables. Existen herencias invisibles mucho más profundas que otras, que se encuentran a nivel inconsciente y no nos es posible identificar fácilmente, que se activan de forma automática y funcionamos tal cual lo hizo mi padre o mi madre.


Sin embargo, también creo que esto no es determinante, ¿si mi padre fue alcoholico toda su vida eso me hace a mi un alcoholico? ¿Si mi madre me golpeaba constántemente yo golpearé a mis hijos de la misma forma?, claro que estaremos más expuestos, pero de eso a que estemos "destinados" a ser como ellos hay una gran distancia. Me gusta creer que cada persona es quien quiere ser, independientemente de las experiencias y circunstancias que conforman su historia, todos tenemos la potencialidad de convertirnos en una mejor versión de nosotros mismos.

Aunque, como diría Rogers, tendremos que tener las condiciones necesarias y suficientes para que se realice el cambio, para que decidamos hacer las cosas de forma distinta a como lo hicieron mis padres, y esto se trata de una búsqueda personal, que parte de darme cuenta de qué es lo que quiero en mi vida y qué no. Como padres no podemos más que preguntarnos si lo que hago para educar a mi hijo le servirá para ser una persona independiente y con alto sentido social, a final de cuentas, tal como yo, mi hijo también posee la libertad de decidir qué de todo lo que ve en mí le sirve en su camino, aunque eso signifique ser distinto de mí.
No puedo sino confiar en su capacidad de vivir su propias experiencias de forma responsable, y nunca tratar de imponerle algo que no le pertenece, ni mucho menos culparlo por no cumplir con las expectativas que de mi hijo he formado injustamente.

sábado, 10 de noviembre de 2012

Retos del educador del s. XXI en México

A pesar de que me considero poseedor de una memoria "caprichosa", debido a que suelo almacenar inmensas cantidades de información inútil y tan pocas cosas importantes, algo que recuerdo vívidamente es mi época de estudiante de primaria. Tal vez uno de los recuerdos que más acude a mi son todas las clases dedicadas a las tablas de multiplicar, donde la maestra nos ponía a repetir con una alegre tonada todas y cada una de ellas, una y otra vez durante días y días. Luego cada determinado tiempo, venía una especie de examen-lapidación en público, donde al frente de todo el grupo nos sometían a repetir al pie de la letra alguna de las tablas, y créanme, no recuerdo mayor sufrimiento para un niño de 7 u 8 años que equivocarse en esto, pues la maestra dejaba bien claro lo poco inteligentes que éramos si fallábamos pues recurría a las ya clásicas orejas de burro y un lindo sello de un borrico dientón en la libreta.

Situaciones como esta eran el pan de cada día. No me parece raro que a mi memoria caprichosa no le haya parecido a bien recordar los nombres de ninguna de las seis distintas maestras que tuve por mi paso en la escuela primaria, no se caracterizaron por ser la clase de personas que son "para llevar", eran bastante frías y distantes con la mayoría de los alumnos, y tampoco recuerdo para ser honesto, que ellas pusieran especial interés en mi. Posiblemente tuve mala suerte, pero cuando pregunto a mis padres y conocidos de una generación anterior el tipo de educación que ellos vivieron sorprende ver lo parecidas que suenan cada una de las historias, no se diga de la generación de mis abuelos porque escucho historias que hasta parecen sacadas de un cuento de horror. Pero lo que me sorprende bastante hoy, a mis treinta y tres años de edad, es que a pesar de los avances gigantescos en materia de innovación, tecnología y accesibilidad a la información, la verdad es que lo que puedo observar en mi labor como psicólogo en el ámbito educativo no difiere mucho de mis lejanos recuerdos. 

Se entiende que existen casos que son excepciones, siempre han existido, ahí esta el ejemplo de mis padres donde por un lado, mi padre era un duro maestro de primaria, exigente con los alumnos, siempre distanciado emocionalmente de ellos pero comprometido con su labor, y por el otro, mi madre educadora de preescolar que trataba a los pequeños con calidez y afecto. Por ello no generalizo, pero creo que preocupa aquella gran cantidad de docentes que no escapan de repetir el arquetipo del docente mexicano. 
"El conocimiento es el fin último que requiere la utilización de cualquier medio", parece ser el discurso del docente, se siguen llevando a cabo prácticas educativas que basan su eficacia en la repetición constante de ejercicios y actividades planas y aburridas para el niño, en una época en que la estimulación que recibe el niño en su entorno es mil veces más gratificante, le resulta complicadísimo mostrarse interesado en lo que la escuela ofrece, excepto tal vez por el recreo. 

Para el docente en el aula, puede ser lo adecuado mantener a los alumnos durante las clases como lo mantenían a él, "no te levantes", "no hables", "no te distraigas", etc. Pero para el niño, esto puede convertirse en un verdadero tormento, aunque su cuerpo se encuentra repasando la lección de manera robótica y artificial, en realidad su mente se encuentra en otro lado, en el último capítulo de su programa favorito, en el videojuego más reciente que muere de ganas por volver a jugar, en la computadora que hay en casa, en juego que planea llevar a cabo a la hora de recreo con los amigos, y un largo, larguísimo etcétera. Les podría sorprender entonces la cantidad de veces, en los pocos años que llevo en el ámbito educativo, que he escuchado decir a los docentes que tal o cual niño es "hiperactivo", pero creo que es algo bastante lógico, tienen que competir contra la estimulación multimedia tan gratificante de un videojuego, computadora o tv, ayudados de sus planas de ejercicios y tareas al por mayor, creo que no le es fácil aceptar que aquello que piensa que es lo mejor para el niño, le resulta tan poco interesante y aburrido, que prefiere señalarlo como un "niño problema". 

A ello sumémosle lo poco conectados emocionalmente que se encuentran el alumno y su maestro, y tenemos como resultado el raquítico lugar en que estamos ubicados mundialmente en materia de educación. La pregunta obligada sería: ¿cómo es posible que tras tantas generaciones de maestros, tantas reformas educativas, y tantos intentos de encontrar el programa perfecto, hayamos avanzado tan poco? No quiero inmiscuirme en cuestiones de economía y PIB, ni en la forma en la que el gobierno maneja el sistema.
Más bien creo que el problema medular se encuentra, y siempre se ha encontrado, en la persona del docente. Es decir, en las actitudes, las creencias, la relación que establece con sus alumnos y la visión que tiene de su propia práctica. Y aquí quiero hacer énfasis en dos puntos en particular sobre lo que puede impedir que los docentes logren cambios significativos en su labor: 

-En primer lugar: su historia personal. Como la mayoría de nosotros, el docente carga con recuerdos y experiencias dolorosas que surgen ante los estímulos que se presentan en su centro de trabajo. Los conflictos diarios que se dan en el aula y con los compañeros de trabajo pueden ser un buen detonante para estos recuerdos, que aparecen para modificar de forma inconsciente y automática, la forma en que el docente se comporta con los demás, afectando sus relaciones y la manera en que las construye. A ello sumemosle los problemas familiares o económicos actuales y tenemos la combinació perfecta para crear un explosivo emocional latente esperando estallar. 

-Y en segundo lugar: una pobre gestión emocional. Es innegable que como personas tenemos que cargar con la responsabilidad de hacer lo mejor que podamos con nuestras vivencias dolorosas. Pero es doblemente responsable el docente ya que pasa gran parte de la vida del alumno enseñándole con el ejemplo cómo es que hay que conducirse fuera de la familia, es en sí mismo un modelo social de comportamiento. Pero la pobreza de recursos con que cuenta al momento de resolver cualquier situación en el aula puede llegar a afectar negativamente la manera en que se relaciona con ellos, de modo tal que se agranda la distancia y se evita el contacto emocional con el alumno, inutilizando así un valiosísimo recurso para que se dé el aprendizaje significativo. 

Así pues, mi opinión es que para lograr la solución de los problemas que existen en la educación en el país, además también de lo que respecta al alumno y los padres, se fundamenta principalmente en poner especial atención a la figura del docente, no desde la preparación que también es esencial, sino desde el desarrollo de las habilidades sociales y emocionales que bien podrían iniciar desde la formación profesional, preparando a los estudiantes que aspiran a convertirse en docentes y dotándolos de las herramientas necesarias para que gestionen de manera adecuada sus emociones. 
Pero también, fortaleciendo los programas de formación a docentes, que promuevan la Inteligencia Emocional como parte de las competencias básicas del maestro. 

Existen a mi parecer, entonces, dos grandes metas en la educación, por un lado la evolución de los contenidos académicos hacia situaciones de aprendizaje que al alumno le sean valiosos, estimulantes y sobre todo divertidos, alejados de la repetición mecanisista y condicionada que venimos arrastrando durante años. Y por otro lado, el desarrollo humano del docente que le convierta en alguien capaz de establecer relaciones cálidas con sus alumnos, y le abra la posibilidad de disfrutar intensamente de su labor diaria, y genere la satisfacción de incidir en el cambio positivo del niño. A final de cuentas, esto se trata de una búsqueda personal, pero será gratificante observar como poco a poco, y más allá de copiar modelos o programas, nos vayamos acercando al tipo de educación que queremos tener en nuestro país y que propulse el nivel académico al que todos aspiramos llegar. 
 Si tienes la suerte de ser maestro o maestra en la actualidad, te invito a que revises si algo de lo que he escrito aplica en tu vida, y trabájalo a partir de identificar que cosas te estorban en tu experiencia como docente que se originen en la forma en cómo manejas tus emociones, lee, infórmate, capacitate, cada vez hay más información que te puede ayudar. Si tu eres de los docentes que ya han comenzado a gestionar de una manera más sana tus emociones, te invito a que compartas con tus compañeros maestros por medio de alguna lectura o invitándoles a algún taller o plática que en tu ciudad se ofrezca, verás que vale la pena. 
Quisiera terminar esta serie de reflexiones propias citando al gran Erich Fromm: 

La finalidad de la educación -en realidad la finalidad de la vida- es trabajar con alegría y hallar la felicidad. Felicidad quiere decir interesarse en la vida o responder a la vida no sólo con el cerebro, sino con toda la personalidad... La educación debe ser a la vez intelectual y afectiva.

martes, 30 de agosto de 2011

Sobre el aburrimiento

Hoy me sorprendí a mi mismo pensando mientras trabajaba, sobre lo aburrido que me he sentido últimamente, y no se trata de que las cosas que hago sean aburridas, más bien, de una imperiosa necesidad de vivir nuevas experiencias y conocer lugares nuevos.
Darme cuenta de eso me hizo reflexionar sobre el papel tan importante que juega el aburrimiento en la vida del ser humano, y como, ciertas veces puede ser un síntoma de nuestra condición cambiante, no estática, y que tiende hacia el movimiento y no hacia la estabilidad.
No es sorpresa ver miles de personas que tienen las condiciones necesarias para considerar que su vida se encuentra estable, no tienen carencias ni en lo económico, ni en lo laboral, ni en lo afectivo. Y sin embargo, no se sienten completas, les embarga un sentimiento de ansiedad, pues se sienten acorralados, como encasillados en su estilo rutinario de vida. Ni que hablar de las parejas que tras unos años de vivir juntos llegan a verse como completos desconocidos que no tienen nada en común, pues "la rutina mata" dicen por ahí.
Cómo es entonces que el resto de las especies pueden pasar su vida entera repitiendo las mismas conductas, teniendo una y otra vez el mismo día, sin cambiar ni un ápice su modus vivendi, en miles de años no notamos cambios en lo que su instinto les demanda hacer, sin embargo, el ser humano parece estar condenado a no encontrar la tranquilidad que tanto busca, a vagar por ahí probando una y otra vez hasta el cansancio, pero siempre cayendo de nuevo en el aburrimiento.
Aun así, sorprende ver que hay personas que parecen escapar de esta situación, y se mantienen en una estabilidad inquebrantable, que se rehusan a moverse, que se esconden de la angustia y se aferran a las rutinas que han llevado día tras día, como un deja vú en forma de bucle al que se abrazan con vehemencia.
No se si algún día, podría encontrar yo en esa forma de vida algo que me llene, mi tendencia natural ha sido siempre hacia el cambio y la búsqueda de nuevos aprendizajes y experiencias. El aburrimiento para mi siempre ha sido un motor, un indicador de que debo moverme, de que debo encontrar algo más. No se presenta en mi como un estado de ánimo pasajero, sino como una voz interna que me llama a actuar, que me aconseja sacudirme la comodidad.
El aburrimiento me angustia, me despierta de mi sopor, me lleva a ponerme en contacto conmigo mismo, con lo que hago, con lo que deseo, y poco a poco he ido aprendiendo a dialogar con él, me incomoda y me molesta, y por esa misma razón me activo.
Pero, ¿tu qué tan seguido te has dado cuenta que te encuentras aburrido?, ¿haces caso de este aburrimiento o lo ignoras?, ¿de qué forma trabajas con él?, ¿te estorba o te ayuda?. Sería interesante conocer tu experiencia desde esta característica tan humana.

martes, 1 de marzo de 2011

La Monetización del Conocimiento


Durante varias décadas en nuestro país, se ha buscado la fórmula que le permita al sistema educativo alejarse de los penosos resultados que arroja en todas y cada una de las evaluaciones sobre educación a nivel internacional.Hablamos no solamente de los contenidos que se manejan en las aulas, la poca o nula preparación del docente y los bajos niveles de rendimiento que presentan los alumnos de los distintos niveles de la educación básica.
Sino también de las pésimas relaciones que se construyen en torno a la triada educativa docente-alumno-padres de familia.

Tanto como el espacio educativo como el familiar parecen inmersos de un estado de aislamiento y rechazo, las interacciones entre estas dos dimensiones son bien escasas, y se reducen a situaciones de lo más elementales y superfluas.
La escasa comunicación entre ambas esferas es evidente, y ello contribuye a una formación dual, no sincronizada y deformada. Las exigencias sin embargo en los dos espacios son similares: alumnos que produzcan resultados de forma inmediata.
Repercute todo esto entonces en los contenidos y su eficacia, los padres buscan resultados rápidos e incuestionables, mientras que los docentes buscan estos mismos resultados con la finalidad de satisfacer a los padres. Se da prioridad entonces a los resultados sobre la experiencia, y a la evaluación sobre la valoración.

El discurso dentro del aula de clase en escuelas federales sigue siendo el mismo de hace décadas, "o haces lo que te digo, o te castigo", la forma más antigua y reducida del conductivo ortodoxo, es aun, la más utilizada por el grueso del profesorado de nivel básico (y si me animan, en todos los niveles).
Y no se trata solo de los planes y programas, sino de la filosofía de cada docente, del cómo se posiciona ante el conocimiento.
Veamos un ejemplo para aclarar mi perspectiva:

Una maestra de tercer grado de preescolar luce como casi todos los días un repertorio de actividades para trabajar con los niños que va desde colorear figuras fotocopiadas en una hoja, hasta copiar palabras del pintarrón una y otra vez, toda una gamma de experiencias (?). Pues bien, tal como todos los días la maestra da la instrucción, "vamos a colorear las carabelas con las crayolas, sin salirse de la rayita, y el que no acabe pronto no va a salir a recreo hasta que termine".

Así es como lo haría el maestro promedio. Ahora, un pequeño ejercicio mental para nosotros: quiero que te imagines un billete de la denominación que desees, digamos, un billete de 200 pesos. Ahora piensa, ¿qué imagen tiene en la parte frontal?... ¿Cuál en la posterior?... ¿Qué dice la leyenda en el frente, y en la parte de atrás?
Lo más probable es que no puedas recordarlo, y la razón es muy sencilla: no nos interesa saberlo.

Los billetes y monedas en realidad cumplen con una función básica, reducida a su mínima expresión podemos decir que son un objeto que nos sirve para conseguir algo que necesitamos, el billete por sí mismo no tiene valor para nosotros, ese valor lo adquiere en el momento en que necesito de él para adquirir algo que deseo. Es decir, su valor depende del intercambio, yo te doy algo que tu quieres con la finalidad de que tu me entregues algo que yo necesito. El resto no es importante, la función del billete se reduce solo a eso.

Regresemos entonces al ejemplo de la educadora, les pide a los niños que coloreen para que puedan salir al recreo. Los niños entonces realizan la actividad, pero, ¿Lo hacen porque atienden a una necesidad personal de aprender?, definitivamente no. Realizan la actividad porque la maestra ha fijado un proceso de intercambio: "te doy eso que deseas (recreo) solamente si tu me das lo que necesito (producto)", se da entonces el fenómeno que llamo monetización del conocimiento, el aprendizaje se reduce a su forma más simple, como el billete, a un objeto de intercambio, se elimina el aprendizaje significativo, y se reemplaza por una necesidad que no le pertenece al alumno, sino al docente.
Al niño no se le brinda la posibilidad de liberar su propia necesidad natural de aprender, desde el momento en que la educadora fija el monto del intercambio dicha curiosidad innata desaparece.

Nos encontramos entonces con escuelas de nivel básico que toman la forma de mercados del saber, donde las producciones y resultados son moneda corriente que sirve para obtener el objeto de deseo, la nota más alta.
Dicha práctica monetizante no se reduce a la dimensión escolar, sino que se puede encontrar en el ámbito familiar y social. La posmodernidad ha sabido jugarse muy bien sus cartas y se vale de este tipo de educación para promover una cultura del intercambio, "¿quieres ser popular? viste mi marca de ropa; "¿quieres ser feliz? consume todo lo que te ofrezco", este discurso del mercado es altamente afectivo para todos aquellos que hemos estado alienados a una economia educativa de intercambio, donde las necesidades propias se confunden con las necesidades del otro, y donde la capacidad de elegir las experiencias y los aprendizajes individuales conscientes, ya están predeterminados por un sistema educativo monetizado.

lunes, 14 de febrero de 2011

Violencia en el noviazgo en México: una realidad


La concepción occidental sobre el noviazgo posiblemente cumpla aun con algunos de los criterios que en otra época dieron forma a lo que se conoce como noviazgo romántico. Aquel que surge durante la época victoriana en la clase noble y que consideraba de suma importancia pasar por una serie de conductas y prácticas que tenían la finalidad de evitar el contacto sexual entre los pretendientes, ya que la pureza y la castidad en la mujer eran lo más importante en ese momento, una mujer manchada por el pecado no era digna de tomar a un hombre decente como esposo. Los noviazgos por lo regular eran arreglados por las familias, con miras en mejorar el estatus social y económico al crear nuevas alianzas con familias que ostentaran cierto nivel privilegiado.
Hoy en día permanecen algunas de esas costumbres, se espera que antes de pasar al matrimonio, las parejas mantengan un tipo de relación en la cual, ambos ponen todo su empeño para conquistar no solo al ser querido, sino también para lograr ganar la aprobación de las familias y den su "visto bueno" a dicha relación.
Es fácil imaginar, que ante el temor de perder a aquel o aquella que nos tiene prendados, debemos utilizar todas las estrategias que hemos aprendido y que nos ayuden a retener a esa persona a nuestro lado.
Por lo regular tratan de ocultarse los defectos que, de alguna forma, sabemos podrían impedir que cumplamos nuestra misión. Nos volvemos amables, tiernos, comprensivos, dadivosos, comprometidos, puntuales, etc. Todo con el fin de que esa persona sobre la cual hemos fijado nuestro objetivo se enamore de nosotros.
Sin embargo, el miedo de ser abandonados por la pareja, o sentir su rechazo, nos vuelve propensos a sufrir distintos tipos de maltrato en el noviazgo, que van desde el maltrato emocional, hasta el maltrato físico.
Sabemos perfectamente que una de las etapas donde más se da la violencia es en el matrimonio, pero sorprende que en el noviazgo suceda de forma tan regular y pase tan desapercibida, que los involucrados rara vez se logran dar cuenta de que la situación que viven en ese momento es una muestra de lo que está por venir en el matrimonio.
Con seguridad, la situación de maltrato que se vive en el noviazgo se seguirá extendiendo hasta la vida de casados, incrementándose cada vez más con el paso del tiempo.
Los resultados de la Encuesta Nacional de Violencia en las Relaciones de Noviazgo en el año 2007, realizada por el Instituto Mexicano de la Juventud (IMJUVE) son muy preocupantes: el 15.5% de los mexicanos de entre 15 y 24 años con relaciones de noviazgo ha sido víctima de violencia física (empujones, pellizcos, bofetadas, golpes, o hasta quemaduras con cigarro y daño con navajas u otros objetos); 75.8% ha sufrido maltrato psicológico (humillaciones, insultos, celotipia) y 16.5% ha vivido al menos una situación de ataque sexual.
Pero la pregunta por hacer es ¿por qué las personas involucradas en un noviazgo donde hay algún tipo de maltrato siguen adelante con la relación?.
La mayor parte del tiempo obedece a la misma dinámica que se da dentro del matrimonio: un miembro de la pareja que es dominante, con rasgos sádicos que pretende controlar y manipular la relación, valiéndose del miedo y el temor que logra generar en la pareja.
Por el otro lado, la víctima permanece dentro de la situación de violencia principalmente porque para él o ella es invisible. Casi siempre, la baja autoestima es evidente, se confunden situaciones que pretenden dañarle o manipularle con muestras de afecto o de atención. El caso más evidente de ello son los celos, que se valen de pretextos como "es que me preocupo por ti" o "es que te quiero demasiado", para lograr controlar la vida de la pareja llegando incluso a decidir que amistades se deben tener o que cosas puede hacer. Tratándose de maltrato físico las causas tienen que ver con una incapacidad emocional y psicológica para evaluar la situación de forma realista, pues se ven inmersos en un círculo vicioso donde existe una enorme ganancia secundaria cada vez que llega la reconciliación y se mantiene con ello la "esperanza" de que todo va a cambiar.
Es importante mencionar que sin la oportuna ayuda, toda situación de violencia en el noviazgo va a trascender al matrimonio.
La causa, en la mayoría de los casos, se encuentra en la familia de origen, que no tiene una educación emocional adecuada y forma individuos desprovistos de herramientas que les ayuden a identificar y evitar a las personas que les pueden llegar a hacer daño. Tiene mucho que ver con la dependencia que los padres generan en sus hijos, pues constantemente se les niega la posibilidad de tomar sus propias decisiones o de decir "no", pues se tiene la idea errónea que los hijos deben cumplir siempre al pie de la letra lo que los adultos les dicen sin rebelarse, las consecuencias devienen en sujetos incapaces de controlar sus propias vidas, dependientes del otro y por supuesto, sometidas a una repetición de patrones y conductas heredados de su sistema familiar, que sin duda, transmitirán a sus hijos algún día.
Por todo ello, es importante que todos aquellos involucrados en la formación de los jóvenes les ayuden a desarrollar herramientas socioafectivas que les permitan ser individuos selectivos en sus relaciones de noviazgo, y que comprendan que el amor no tiene que ser para siempre, que no es necesario dar la vida por el otro para demostrar cuanto le quieren, y que no hay solamente una "media naranja" a la cual están destinados, sino que son libres para conocer y elegir de entre una enorme cantidad de individuos a aquel que le proporcione una relación de noviazgo sana y significativa.

miércoles, 25 de febrero de 2009

"El psicoanalista esta en camino de reinventarse"


Entrevista otorgada el sábado 19 de enero de 2008 por Jacques-Alain Miller
al Diario Libération

«Replegarse sería mortal para el psicoanálisis»

por ÉRIC FAVEREAU
Diario: sábado 19 de enero de 2008

Jacques-Alain Miller. Yerno de Jacques Lacan. Personalidad muy controvertida, director del departamento de psicoanálisis de la universidad Paris-VIII, Jacques-Alain Miller, 63 años, creó en 1981 la Escuela de la Causa Freudiana. En 1992, fundó la Asociación Mundial de Psicoanálisis. Bajo su autoridad se publican los textos de los seminarios de Jacques Lacan, a cuenta gotas, se lamentan algunos. Es también alguien que polemiza. A la cabeza de la lucha contra la enmienda Accoyer, que quería legislar sobre la psicoterapia, retoma el combate contra los cognitivistas, obsesionados con la evaluación.
Organiza en la Mutualité en Paria, el 9 y 10 de febrero, un "gran meeting para que viva el psicoanálisis", sobre el tema: ¿qué política de civilización?


Se habla nuevamente de la enmienda Accoyer, que busca enmarcar el uso del título de psicoterapeuta. Provocó la ira de todo el medio analítico. Vuelve pero bajo una forma atenuada. Y usted, vuelve a la guerra…


El asunto de la enmienda está cerrado. No hay ningún contencioso después que Bernard Accoyer renunció a su primer texto, que se arriesgaba a definir las diversas psicoterapias. Su preocupación por regular el uso del título de psicoterapeuta fue escuchado por el medio psi, que, desde hace pronto tres años, es parte interesada en la concertación sobre el decreto de aplicación. Por el contrario, sí, para mí el combate se ha vuelto permanente.

¿Pero qué combate?

Freud dia gnosticó hace mucho tiempo un « malestar en la civilización". Estamos mucho más allá: todo el mundo siente que la civilización occidental tiende a volverse francamente invivible. Esto suscita revueltas, una guerra civil, pero que respeta las formas del debate democrático.

¿Ciertamente, pero qué guerra ?

Hay una guerra ideológica que opone, por una parte, los cuantificadores, los cognitivistas (1), con su pretensión creciente de regentear la existencia humana en todos sus aspectos, y por otra parte, todos aquellos que no se inclinan ante la cuantificación en todas partes. El fanatismo de la cifra, no es la ciencia, es su mueca. No hace mucho, la administración, era aún burócratas a la Courteline. De ahora en más, la electrónica pone entre las manos de las burocracias occidentales un poder inmenso de almacenamiento y de tratamiento de la información. Se han embriagado con eso, perdieron el sentido común. Las más afectadas son las de la Unión europea, herederas de las monarquías. Van hacia la vigilancia generalizada, de la cuna a la tumba. Aspiran al control social total. Se prometen remodelar al hombre en lo que tiene de más profundo. No se trata ya solo de "gobernar los espíritus", como quería Guizot, ni incluso sugestionarlos con olas de propaganda masiva.
Nuestros amos están tan confundidos por el progreso inusitado de las bio y nanotecnologías que sueñan con manipular en directo el cerebro con implantes y electrodos. Hasta tanto se pueda hacer eso, ¿por qué no poner a punto una humanidad higiénica, desembarazada de una buena vez de lo que Freud llamaba la pulsión de muerte, una especie humana mejorada, transhumana? Quedamos reducidos a decirnos: !por fortuna existe el papa! Pues cuando los débiles mentales tienen el poder, el progreso científico engendra utopías autoritarias que son verdaderos delirios megalomaníacos. Esto fracasará sin remedio, pero hasta tanto produce estragos. No hay que dejar hacer, incluso si los clivajes nuevos que suscita esta desmesura no obedecen ya a la lógica izquierda derecha


¿Pero, en qué concierne al psicoanálisis esos clivajes, que es del orden del dominio privado?


Desde comienzos del siglo XXI, la burocracia decidió que la salud mental de los pueblos formaba parte de sus atribuciones. Invadió los dominios de la escucha, de las terapias por la palabra, se ocupó de remodelarlas del principio al fin. En la práctica, esto quiere decir: atacar al psicoanálisis. Tratar de eliminarlo en provecho de la técnicas de persuasión, las terapias cognitivo comportamentales, que pretenden que sus efectos son cifrables, por lo tanto científicos. Es la impostura del cognitivismo. El cognitivismo, es decir la creencia que el hombre es análogo a una máquina que trata la información.

En esta óptica, se trata de hacerle escupir cifras al alma. Se mide a cuanto más mejor, se cuenta todo y no importa qué; los comportamientos, las casillas marcadas de los cuestionarios, los movimientos del cuerpo, las secreciones, las neuronas, los colores de la resonancia magnética, etc. Sobre estos datos recogidos de este modo, se elucubra, se los homologa a otros tantos procesos mentales que son perfectamente fantasmáticos, se imaginan haber puesto la mano sobre el pensamiento. En resumen, se divaga, pero como está cifrado parece científico. Todo un cúmulo de metáforas infiltró de este modo el discurso corriente, a fuerza de producir y de manejar máquinas, al hombre contemporáneo le gusta imaginarse ser una de ellas.


¿Un ejemplo ?

Nos explican que estar enamorado, ocurre cuando nuestra serotonina baja a menos del 40 %. Esto se midió en cobayos que aseguran piensa en el ser amado al menos cuatro horas por día. ¿El amor loco? Hace subir la dopamina. Por lo tanto si usted tiene propensión al amor loco, se trata sin duda de que tiene una pequeña falta de ese lado. Por el contrario, si usted permanece con la misma persona, es porque su tasa de ocitocina, llamada la hormona del amor…En resumen, se retranscriben sus emociones en términos cuantitativos, y el juego está hecho. Esta cuantificación enloquecida, que es un puro simulacro del discurso científico, se extiende por todas partes. Constituye la felicidad de la administración, la justifica, la alimenta, la incita a recubrir todos los aspectos de la vida.

¿Todo debe arrojarse en el cognitivismo ?

!Oh sí ! Es una ideología que mimetiza las ciencias duras. Pero si se ha extendido tan ampliamente, es porque expresa algo muy profundo, una mutación ontológica, una transformación de nuestra relación con el ser. Hoy, no estamos seguros de que algo exista si ese algo no es cifrable. La cifra se ha vuelto la garantía del ser. El psicoanálisis también descasa sobre la cifra, pero en el sentido del mensaje cifrado. Explota las ambigüedades de la palabra. En este sentido está en el polo opuesto del cognitivismo, a este le es insoportable.

Usted señala igualmente que esta ideología de la cifra está en vías de imponerse en la universidad…


La evaluación hizo su entrada en la universidad hace veinte años, pero hay un salto cuantitativo con la Agencia de evaluación de la investigación y de la enseñanza superior (la AERES). Es muy reciente: fue creada por la ley del 18 de abril de 2006 e instalada el 21 de marzo. Desde 1985, los organismos encargados de la evaluación se han multiplicado, pero los universitarios e investigadores estaban representados en sus direcciones, y habían aprendido a vivir con ello. Se acabó. Todo ha desaparecido en provecho de una agencia única, "autoridad administrativa independiente" que cubre el territorio nacional. Actúa bajo la autoridad de un consejo bastante raro, el ministerio nombra a los miembros por decreto. Ningún miembro elegido. Del mismo modo, el "delegado" nacional, responsable de cada disciplina, no emana, de ningún modo, de la comunidad de los investigadores, es designado por el presidente de la agencia. El sistema fue concebido por el Pr Jean-Marc Monteil, eminente psicólogo social cognitivista. Está encargado de la misión del gabinete del Primer ministro, mientras que la Agencia es presidida por el Pr Jean François Dhainaut, especialista en biotecnología. Delegado nacional para la psicología: el Pr Michel Fayol, sucesor del Pr Monteil en la universidad de Clermont-Ferand, la única de esa talla donde la psicología clínica es rigurosamente amordazada desde hace años. El Pr. Monteil me explicó sin risa que era en razón de su incompetencia notoria en la materia. La Aeres es un monstruo burocrático hipercentralizado y particularmente opaco: nada que ver con América. Recuerda más bien a la difunta Unión Soviética.

¿Cuál es el objetivo ? ¿Expulsar al psicoanálisis de la universidad?

El objetivo es rentabilizar la investigación. El resultado será muy diferente. En nombre de la planificación total y de la objetividad perfecta, se ejerce el sadismo sobre los universitarios y los investigadores. Se expanden pasiones tristes – inquietud, pérdida de estima de sí, depresión -, al mismo tiempo que con una dulce voz dicen. "Por favor, no tengan miedo!" Y al mismo tiempo, Sarkozy promete hacer de las universidades lugares de efervescencia intelectual. Esta usina a gas se romperá la cara, por supuesto, pero será mejor que sea lo antes posible. Aparte de esto, no solo el psicoanálisis es insoportable para los cognitivistas, es el método clínico, porque apunta a lo singular, en tanto que ellos solo juran sobre la estadística. Tienen horror del sujeto, no conocen más que "al hombre sin cualidad", como decía Musil.
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Pero siempre ha habido un combate entre los clínicos y los cognitivistas…

Desde siempre, los clínicos tenían a los estudiantes y los cognitivistas tenían los títulos unviersitario. Lo que cambió, es que hoy los cognitivistas, amparados en su posición administrativa, intentan erradicar a sus competidores. Y lo lograrán, salvo si la tutela política reconoce que la unidad de la psicología es de ahora en más un mito. Entonces, se pondrá de un lado al psicoanálisis, la psicología clínica y la psicopatología. Y del otro a la psicología experimental y cognitivista. Cada dominio con sus competencias propias. A falta de lo cual, el psicoanálisis desaparecerá muy rápido de la universidad. Es lo que le expliqué a Valérie Pécresse, invitado por ella, y es lo suficientemente inteligente como para no permanecer en la memoria como la Atila del psicoanálisis.

¿Está es psicoanálisis en estado de defenderse ?

«Vivamos felices, vivamos escondidos », esta era la divisa de los psicoanalistas. Esto no se sostiene más. Replegarse en su terreno sería mortal para el psicoanálisis, pues ya no tiene terreno, simplemente. En resumen, los psicoanalistas no podrían dispensarse de tomar parte del debate público.
Además existen las prácticas. Hay que innovar. Cada vez más practicantes analizados reciben a sus pacientes en las instituciones. El psicoanalista está en camino de reinventarse. Constatamos que pueden producirse efectos analíticos en otras partes y no solo en el consultorio privado. Hace cuatro años que la Escuela de la causa freudiana ha abierto un centro psicoanalítico de consulta y tratamientos, en el Xmo distrito de París, que recibe gratuitamente a todo el que llega. Esto se extendió como un reguero de pólvora: con iniciativas locales, otros diez centros se han abierto en Francia. Cuatro en España, y también en Italia. En vista de los resultados, los poderes públicos los sostienen cada vez más. Esto testimonia una sorprendente evolución de las mentalidades. Logra alcanzar lo que Freud quiso hacer, dispensarios gratuitos



Usted no habla de la amenaza de la psiquiatría biológica y del peso preponderante de los medicamentos…

El psicoanálisis no es la cientología. El recurso a los psicotrópicos no está proscrito por principio..

¿Que pensó usted de la campaña nacional sobre la depresión ?

Es Knock a la milésima potencia. Un discurso masificante que trata de penetrar en lo más profundo de cada uno, para remodelar el sentido de sus emociones más íntimas. La ministra de Salud debió darse cuenta de que algo no andaba porque dio su auspicio a un coloquio que organizo sobre el tema.

Dejemos a los cognitivistas. ¿Puede haber miradas de evaluación sobre las prácticas analíticas?

La cultura de la evaluación es un señuelo. Se apela a ella para cumplir bajas necesidades bajo la cubierta de la objetividad. Se hace como si el saber absoluto posara su dedo sobre usted y le indicara lo que usted vale: usted solo tiene que decir amén. En la práctica, la evaluación está siempre en manos de una claque que hace sus cuentas. Es un procedimiento de tipo soviético. Es la última resistencia a la ley del mercado.

¿Usted prefiere las reglas del mercado?

Si hubiera que elegir entre la evaluación y el mercado, preferiría aún el mercado. Para evaluar el departamento de psicoanálisis de París VIII, que es el líder mundial para el psicoanálisis de orientación lacaniana, nos envían algunos desdichados cognitivistas que, ellos, van a remolque de la psicología americana: nos toman por chiflados. Nosotros los consideramos nulos.

Le control o el pase,¿ no es sin embargo una forma de evaluación?

Una elucidación, no es una evaluación. No se trata de ubicar valores sobre una escala preestablecida, sino de volverse disponible para la sorpresa del acontecimiento singular. El psicoanálisis es algo a medida, no la confección en masa. Dicho esto, en psicoanálisis, se nos juzga todos los días por sus resultados, pero no por expertos: sino por los que lo utilizan, por el consumidor.

¿Como reaccionó usted a la grilla de evaluación de los ministros, sugerida por el presidente de la Republica?

Folklórica. Nadie lo toma en serio. Es para desembarazarse de los ministros perezosos o que dejaron de gustar. Siendo así, el sarlozysmo es un muy curioso voluntarismo, que oscila entre el estatismo y el liberalismo. Napoleón o Raymosn Aron, Sarkozy no eligió, y eso vira a la confusión. Los socialistas, eligieron. El PS fue fragmentado en bandas, todos sus expertos son hiper evaluacionistas. Se convirtió en el partido del "hombre sin cualidades", el portavoz de los altos funcionarios: "¿El interés general? Nos conoce, vamos a calculárselos" No es seguro que la izquierda pueda ahorrarse su disolución si quiere renacer un día.
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(1) El congitivismo designa una corriente de investigación científica que sostiene la hipótesis de que el pensamiento es un proceso de tratamiento de la información
Traducción : Silvia Baudini (from eol-postal)
(From Libération)

martes, 17 de febrero de 2009

La adicción al MMORPG y sus implicaciones sociales y psicológicas


Los MMORPG's por sus siglas en inglés Massive Multiplayer Online Role Playing Game, toman su nombre de un estilo combinado entre los juegos de rol tradicionales y los juegos multijugador via red. Actualmente es uno de los sectores más prometedores de la industria del videojuego, y de la mano de la explosión del internet surgieron en la última decada trayendo consigo un nuevo modo de vivir la experiencia del video juego. Sin embargo los MMORPG's no son nada nuevo y sus orígenes se remontan a los 70's con los juegos de rol de texto y lápiz y papel como Dungeons & Dragons, una descripción más completa la pueden encontrar en http://es.wikipedia.org/wiki/MMORPG
Actualmente millones de jugadores alrededor del mundo se encuentran sumergidos en el universo de algun juego de rol en línea, tan solo en el juego "World of Warcraft" se registraban en 2008 cerca de 10 millones de jugadores suscritos, y en su totalidad los jugadores de MMORPG's se aproximan a la cantidad de 20 millones de usuarios registrados, cifra que crece a pasos agigantados cada año.

Se tiene la idea erronea de que la edad promedio del jugador se ubica en la adolescencia, idea que no puede estar más equivocada ya que como lo demuestra un estudio realizado por Nick Yee en su investigación llamada The Daedalus Project (http://www.nickyee.com/daedalus/) que realizó a 35,000 jugadores de MMORPG's, se encontraron los siguientes datos:
- La edad promedio del jugador de MMORPG's es de 26 años
- Solo el 25% de los jugadores son adolescentes
- Cerca del 50% tienen trabajos de tiempo completo en la vida real
- El 36% son casados
- El 22% tiene hijos
Lo que demuestra que la población es muy diversa, estudiantes, amas de casa, jubilados, etc.,y no se sustenta en el adolescente, y además se estima también que el 25% de la población total de jugadores son mujeres que además pueden dedicar el mismo tiempo de juego en promedio que los hombres (22 horas a la semana).
Pero ¿qué hace que el MMORPG sea tan especial y atractivo para el jugador? Llegando incluso a casos de adicción que perjudica la vida social del jugador (algunos juegan hasta 12 horas diarias) Bien, son varios los factores.
El primero de ellos y uno de los principales se enuentra en la posibilidad de crear un alter ego que pueda representar dentro del juego no su personalidad real, sino aquella que se encuentra dentro de su deseo, es decir el yo ideal inconsciente. La posibilidad de crear un personaje con características que el jugador no posee es fascinante: ser un guerrero mata dragones, un mago capaz de crear y lanzar hechizos devastadores o ser un malvado elfo oscuro del lado del mal. Las posibilidades de caracterizar ese yo ideal nutren la naturaleza narcisista del individuo, satisfaciendo su necesidad de omnipotencia, que aunque ciertamente el juego se vive en el plano de lo imaginario y lo simbólico, el jugador lo vive como si realmente se encontrara en su realidad.

La posibilidad de crear comunidades y relacionarse con otros es un factor desicivo para el jugador, los chats integrados y la interacción continua entre los jugadores llevan a crear la necesidad de buscar pertener a "guilds" que son asociaciones formadas por un grupo de jugadores, con un lider, que le proporcionan al jugador un sentido de pertenencia y cierto estatus dependiendo de la fama que el mismo guild posee.
Las relaciones entre jugadores dentro del juego pueden llegar a ser muy estrechas, en algunos juegos (casi en la mayoria) existe la posibilidad de contraer matrimonio entre dos personajes, lo que lleva este vínculo a fortalecer esa relación, esto sin siquiera saber la identidad real del personaje e inclusive si son o no del mismo género que el personaje representa, la necesidad de vivir esa "otra vida" con alguien más es más importante para el jugador, mientras más real sea la fantasía más se sumergirá el jugador.
Otro factor que es determinante en el grado de adicción que se puede llegar a presentar en el jugador es la necesidad de obtener items y recompensas que premien determinado trabajo y esfuerzo, el tiempo que se dedica a la recolección de estos items tiene que ver con la dificultad de la mision que se es encomendada, la dificultad del enemigo a vencer e incluso las muchas horas que el jugador debe esperar a que el "mob" o enemigo aparezca para poder cazarlo, y la culminación de dicha tarea creará en el jugador una satisfacción muy grande ya que además la reompensa al terminar la mision ya sea un arma, anillo, armadura un nuevo hechizo o item en particular, dará al jugador el reconocimiento de los demás y le ayudará a obtener respeto y estatus. Se podría considerar a este factor como el que determine el grado de adicción, ya que las personas que dedican las mayor parte del tiempo a obtener los items más valiosos son los que crearán una necesidad inconsciente de "tenerlo todo", mientras que auqellos que juegan solo de modo casual, por convivencia o diversión, no crearan un grado tan alto de adicción ni se volverán dependientes del sentimiento de poder que el personaje les ofrece, los primeros si.
Cerca del 50% de los jugadores confiesan ser adictos al juego, cuando intentan dejar el juego han fracasado e inclusive se muestran ansiosos o enojados cuando no pueden jugar. Muestran los mismos síntomas que una persona adicta a las apuestas, el alcohol o el cigarro, y aunque puedan hacer consciente la adicción se activa en ellos el mecanismo de la perversión que les otorga satisfacción al saber que aquello que les produce placer es algo "indebido" o malo. El aliviar el sentimiento de autoestima bajo que muchos jugadores poseen al proporcionarle tantas recompensas dentro del juego también influirá en la imposibilidad del jugador para dejar el juego, recordemos que es el yo ideal narcisista y ansioso de poder el que se encuentra representado en el personaje, la vida real difícilmente le podrá dar los estímulos positivos que en el juego encuentra.
El siguiente video ilustra desde un punto de vista humorístico como se vive un adicto al MMORPG, y aunque se encuentra exagerado debido a que busca provocar la risa se puede ver la concepción que el resto de la gente tiene de él, así es como el resto del mundo lo ve.

Sin embargo los MMORPG´s no son los culpables directos de un posible trastorno social por la adicción al juego, como ya he mencionado el origen tiene una base familiar. Las relaciones deficientes entre los padres y el hijo pueden desarrollar una personalidad neurótica en el niño que a la larga devendrá en autoestima baja y dificultades para relacionarse socialmente, es decir, los MMORPG´s ni ningun otro videojuego "generan" o "crean" trastornos sociales o psicológicos y, si bien es cierto, pueden ser un desencadenante de dichos trastornos también lo pueden ser un rompimiento con la novia, ver que atropellan a alguien, o ver que papá golpea a mamá.
Las bases para evitar un trastorno social por adicción al juego se basan en la construcción de cínculos afectivos de calidad con la gente que rodea al jugador, y desde la infancia los padres son los encargados de procurar que así sea, si el niño carece de afecto y cuidado durante su vida encontrará, en el mejor de los casos, en los MMORPG´s un escape a la realidad, en el peor de los casos, la el alcohol, la dorga o el suicido. Es preciso entender entonces que se trata de una responsabilidad conjunta entre padres y sociedad, que se encargan de descalificar a los MMORPG´s y otros juegos de video, para que el niño construya una personalidad sana y capaz de disfrutar este tipo de juegos sin caer en el exceso y la adicción.


domingo, 15 de febrero de 2009

Los videojuegos más allá del goce y del principio de autodestrucción



Nadie puede negar la importancia que han tomado los videojuegos desde hace un par de décadas y es que la "cultura del gamer" que se ha formado alededor ellos genera jugosas ganancias para las compañias encargadas de la creación de videojuegos, sumadas a la serie de artículos, juguetes, series animadas y un sin fin de mercadotecnia. Desde sus inicios los videojuegos han sido poco comprendidos por aquellos que son incapaces de entender, ante su frustración por sentirse excluidos, que son muchos los beneficios que en cuanto al desarrollo cognitivo y potencialización de la capacidad para la resolución de problemas, habilidades de percepción, reflexión y reflejos. Los hay incluso aquellos que ven a los videojuegos como una herramienta del demonio, y como ejemplo el siguiente video:

Este tipo de ideas irracionales en torno a los videojuegos complica el acercamiento de padres de familia y educadores para lograr sacar provecho de las ventajas que ofrece la interración con las consolas de video.
La idea de que todos los gamers pueden llegar a asesinar solo por jugar un juego de video esta completamente equivocada, ya que las perturbaciones de orden psicótico que pueden desencadenar en un acto de agresividad de cualquier tipo se originan en la relación que se establece durante la niñez con los padres y la capacidad de estos para establecer los vínculos y códigos de la intersubjetividad. La carencia de afecto, el abandono emocional y la violencia intrafamiliar son y serán siempre las causas reales de los trastornos psicopáticos. Más aún está comprobado que la psicósis y la esquizofrenia tienen un alto porcentaje de aparecer en un sujeto con un familiar que ha padecido o padece el mismo trastorno. Sin embargo se ha encontrado en los videojuegos un blanco fácil sobre el cual descargar las culpas de padres y educadores que no se encuentran preparados para aceptar que los videojuegos no son más que un desencadenante de los trastornos tal como lo puede ser la televisión y las péliculas. El origen se encuentra siempre en las relaciones afectivas deficientes entre padres-hijo.
Sin embargo ya existen investigadores que dedican su trabajo a detectar los beneficios del videojuego y sus posibles aplicaciones en el ámbito academico. Pero existe un nuevo momento en la era de los juegos de video que parece salir de lo que hasta ahora se había visto y que puede alterar los procesos psíquicos de la persona cuando seda un exceso en su práctica, me refiero a los MMORPG's de los cuales hablaré en un artículo posterior.

sábado, 14 de febrero de 2009

La frustración existencial en la posmodernidad como una necesidad en el hombre de retorno hacia lo humano (Pt III)



Tercera y última entrega de mi ensayo sobre frustración existencial. Comenten que les parecio.

Capítulo III. El sentido de vida y la frustración existencial en la posmodernidad

Los síntomas del nuevo sujeto posmoderno

No hay camino de regreso hacía la ingenuidad, se ha desplomado la escalera por la que la humanidad ha venido ascendiendo. (Novalis en Frankl, 2006)

El hombre por fin obtuvo su ansiada libertad, se liberó de las cadenas que lo ataron durante miles de años a las grandes instituciones que fungían como entes fundadores del sujeto en lo social. Tantos siglos de opresión al servicio de un sentido de vida que no nos pertenecía han quedado atrás, por fin podemos, en esta era posmoderna, llamarnos individuos con autonomía y libre pensamiento, apoyados en la democracia y el nuevo mundo capitalista. Se ha ganado tal vez la más grande de todas las batallas que pudo librar el hombre común, los beneficios de esta victoria son muchos y se pueden observar a simple vista.
Pero, ¿ha sido realmente esta libertad lo que el hombre esperaba?, para nuestra desgracia no lo es. Las consecuencias que la sociedad ha tenido que pagar ante esta liberación han sido muy graves y a medida que avanzan los años se vuelven más y más preocupantes.
Ahora lo que preocupa no es la falta de libertad, ya la obtuvimos, pero nadie nunca nos dijo que debíamos hacer con esa libertad, como manejarla, lo que preocupa ahora es la falta de responsabilidad. Al hacernos individuos autorreferenciales que no necesitan de las instituciones para reafirmarse, ya que ahora solo “es yo quien dice yo” (Benveniste en Dufour, 2002) y no estamos mas alienados a ningún gran Otro, la identidad cultural y social se han difuminado, la era de la indiferencia se hace cada vez más fuerte en cada pueblo del mundo occidental y esas consecuencias se pueden observar en la vida diaria y aún más importante, en las patologías que presentan los nuevos sujetos posmodernos.
Viktor Frankl ya en 1957 en una conferencia pronunciada en la universidad de Princeton (“Psicoterapia y existencialismo”, 2001) nos mostraba una visión de lo que estaba por llegar, detectó los rasgos característicos de una posmodernidad en sus albores, decía que el hombre de la sociedad posmoderna se caracterizaba por cuatro síntomas:
1.- Una actitud efímera ante la vida. El hombre vive hoy de un modo provisional olvidándose de planificar y organizar su vida en torno a un propósito definido.
2.-Una actitud fatalista ante la vida.
3.-Un pensamiento conformista o colectivista.
4.-El fanatismo. Niega la personalidad de los demás, ninguna opinión salvo la suya puede esperar ser atendida.
Sin embargo aún era muy pronto para prever la mutación de la que el hombre sería objeto en el transcurso de los años, y otros filósofos más actuales agregarían a esta concepción del hombre posmoderno otras características que se han ido desarrollando en estos años.

“¡Si al menos pudiera sentir algo!” (Lipovetsky, 1986), es el grito de ayuda del hombre posmoderno que hace eco en todas partes. Gilles Lipovetsky en “La era del vacío” en 1986 nos describe a este nuevo sujeto posmoderno que se presenta ya no como un neurótico freudiano lleno de culpa y angustia, sino a un narciso consumado que se vuelve solo hacía sí mismo, de manera tal que todo lo que se encuentra ajeno a su persona es completamente irrelevante.
No solo es narcisista en su naturaleza, sino que también se ha llenado de una indiferencia que no le permite ver más allá de su propia nariz: “El hombre indiferente no se aferra a nada, no tiene certezas absolutas, nada le sorprende, y sus opiniones son susceptibles de modificaciones rápidas” (Lipovetsky, 1983)
La falta de compromiso con la comunidad o sociedad en la que vivimos es evidente, cada vez más en las sociedades occidentales, se presentan situaciones en las que la indiferencia juega un papel importante al momento de olvidarse de ayudar al prójimo como a sí mismo ya que se evita involucrarse en los problemas de los demás porque es un fastidio tener que pagar por lo que le pasa al otro, y así pasa la gente de largo ante situaciones en las que se necesita actuar y ayudar a aquel desconocido, la conducta prosocial se ha difuminado también. Claro ejemplo de esta indiferencia puede ser el caso de Catherine Kitty Genovese quien el 13 de marzo de 1964 fue asesinada afuera de su departamento en Nueva York, cuando fue atacada por el agresor, Kitty gritaba y pedía ayuda, mientras se movía apuñalada de una puerta a la otra, el asesino volvía una y otra vez hasta que la violó y le dio el golpe final. Todo ante la mirada de treinta y cinco vecinos que observaban por la ventana. Y se fueron a dormir, o a escribir cartas, o a tomar una cerveza, o a encender la televisión. Los gritos de Kitty no fueron respondidos por nadie. Se delegó la responsabilidad de hacer algo a los demás, para qué molestarse.
Este tipo de situaciones se repite cada vez más a menudo, siendo claros ejemplos de la indiferencia predominante en la sociedad posmoderna.
Pero el narcisismo y la indiferencia no serían los únicos síntomas por venir, aun quedarían muchos otros. Dany-Robert Dufour en “El arte de reducir cabezas” (2006), presenta una descripción más completa y actualizada de lo que significa ser posmoderno, habla de una desaparición evidente de las instituciones sobre las que se apoyaban las sociedades de la modernidad clásica y además se presenta la desacreditación de las ideologías y relatos soteriológicos que pretendían encontrarle al hombre un origen con referencia a una fuerza superior que le llevaría a la salvación eterna, además de:

[…]La desaparición de vanguardias, el progreso de la democracia, el desarrollo del individualismo, la disminución del rol del estado, la preeminencia progresiva de la mercancía por sobre cualquier otra consideración, el reinado del dinero, la transformación de la cultura en modas sucesiva, la demanda insaciable de perpetua salud plena, la desinstitucionalización de la familia. […] Todos esos rasgos deben entenderse como síntomas significativos de esta mutación actual. (Dufour, 2006)

Dufour menciona que a diferencia de la era moderna, en la posmodernidad ya no existe una sociedad que promueva la neurosis, sino que más bien, lo que promueve es la perversión y la psicosis.
La disminución de la figura del padre en los procesos que incluyen al sujeto a la sociedad tiene como consecuencia que todas aquellas figuras que representan esa ley o imagen paterna pierdan importancia, ya se trate de padres, instituciones, religión, maestros, etc. Por lo que el individuo actuará de acuerdo a sus propias convicciones y leyes, lo que se conoce como autonomía jurídica y que le permite al hombre actuar en pro de su derecho a la libertad.
Buscando solamente satisfacer sus propias necesidades, el hombre posmoderno también abusa de su derecho a la libertad de modo tal que encuentra en el capitalismo la mejor manera de enriquecerse y satisfacer cada una de sus necesidades sin importar sobre quien haya que pasar. Lacan ya había hablado de los problemas que el capitalismo traería consigo dentro de su propia naturaleza y de su incapacidad para sostenerse sobre sí mismo, en 1972 en una sesión inédita decía “El discurso capitalista es locamente astuto […], marcha sobre ruedas, no puede ir mejor. Pero, precisamente va demasiado rápido; se consuma. Se consuma tan bien que se consume” (Lacan en Dufour, 2006). Las implicaciones que lleva consigo una estructura social en donde el capitalismo es la manera en que se maneja la economía son muchas y muy graves, la facilidad con que se pueden utilizar las mentes de las personas como medios utilizados para el fin de los grandes empresarios lleva al hombre promedio a buscar en el mismo consumo masificado que ha impuesto el capitalismo, la salida a todas las frustraciones que surgen de la necesidad de tenerlo todo y que nunca podrá ser, aunque eso sea el ideal del yo que el capitalismo y su mercado han impuesto como paradigma.
Sin embargo, dice Kant en su segunda versión del imperativo categórico, “nadie debe ser considerado como medio para un fin” (Kant en Frankl, 2001), pero esto parece no importarle a las grandes cadenas multinacionales que obtienen enormes sumas de dinero de cada uno de los empleados que se somete a la necesidad de obtener los beneficios del mercado y el consumismo.
La era del consumismo masificado se ha instaurado en cada país occidental e incluso en los países orientales que pretenden convertirse en parte del codiciado primer mundo. El triunfo del capitalismo y la democracia por sobre los otros tipos de gobierno ha provocado una obsesión por parte del hombre posmoderno por poseer todo lo que el mercado le ofrece, siendo este último un especialista en proporcionarle al individuo satisfacción a cada una de las necesidades que el sujeto aún ni siquiera sabe que posee.

Sí el ser humano, tal como lo dice Frankl, esta siempre impulsado en una voluntad de sentido que le dé un para qué y le marque un camino hacia la felicidad luchando constantemente contra aquellas fuerzas que pretenden limitar la libertad del sujeto y con ella su sentido real de vida, ¿qué sucede con este sentido en la posmodernidad en donde la libertad ya es un derecho y el nuevo sujeto posmoderno ya se mueve en una sociedad aparentemente carente de límites?
El mercado y el capitalismo que vinieron a ocupar el lugar de las grandes instituciones, ya ausentes, también ocuparon el rol de proveedores de sentido, con una diferencia que marca la pauta de la nueva frustración existencial posmoderna: ahora se promueve la individualización y la huída hacía sí mismo. Ese error en la concepción del ser humano como autónomo deviene en la orientación del sentido de vida hacía el propio individuo, gracias a las modas y el consumismo del mercado que buscan que el individuo se considere libre para comprar todo lo que quiera, haciendo de esta práctica capitalista, una falsa imagen de lo que al hombre debe aspirar como ideal del yo, “el tener antes que el ser”.
Como lo indica Frankl, el ser humano jamás deberá orientar su sentido de vida hacía el mismo, para que se pueda considerar un sentido de vida real deberá estar siempre enfocado hacia el exterior, la felicidad vendrá solo como efecto de la búsqueda de ese sentido, nunca como un fin.
Pero el problema radica en que la posmodernidad busca precisamente lo contrario, que el sentido de vida se enfoque en contemplarse como alguien que debe tener todo lo que quiere, por sobre lo que sea o sobre quien sea, de modo tal que, a final de cuentas, el ser humano que busca su propio bienestar sobre los demás, en el momento en que busque a su interior cuál es su motivo para existir, solo encontrara el vacío.
Si esa búsqueda basada en el principio de placer que el individuo posmoderno sitúa sobre los objetos que el mercado ofrece se consuma, haciendo de ellos un atractivo y ficticio sentido de vida, llevará a una misión angustiosa e infinita por la búsqueda de aquel objeto, dentro de toda la mercancía que el mercado pone a mis pies, que llene mi existencia, pero nunca se encontrará. Pues como dice Freud la pulsión no tiene objeto, el placer nunca se saciará. “El sujeto, al haber buscado la satisfacción de su deseo en el objeto, descubre, dada la naturaleza de la pulsión, que tampoco era eso, que la falta que había suscitado el deseo aún persiste”. (Freud en Dufour, 2006)
Cuando el sujeto posmoderno se encuentra irremediablemente consigo mismo y se da cuenta que ha caído en el juego del capitalismo y el mercado, en su papel como artífices de falsos sentidos de vida, la frustración existencial emergerá con más fuerza en el ser humano. Cuando se da cuenta que aquello sobre lo que ha sostenido su existencia (sobre sí mismo y sobre la necesidad por tener más) realmente son ilusiones provocadas por la posmodernidad , estará de nuevo tan vacío en su narcisismo que surgirá de esa frustración existencial algunas de las nuevas enfermedades de la posmodernidad, representadas por la toxicomanía, la bulimia y la anorexia, como el escape más cercano de los embates de la frustración existencial. Estas nuevas formas de soportar la frustración existencial son cada vez más comunes, sobre todo en aquel sector en el que los individuos que lo integran se encuentran más frágiles ante los ataques de la posmodernidad, los jóvenes y adolescentes. Ante su incapacidad de poder poseer todo aquello que el mercado les ofrece, este segmento será el más castigado por la frustración existencial de modo que buscará alternativas, ante la falta de un sentido de vida y de una madurez emocional, con las cuales reemplazar aquello que no le es posible obtener. Así como puede ser presa de estas nuevas enfermedades de la posmodernidad también encontrará en la delincuencia y el pandillaje, excelentes opciones que servirán como aquel gran Otro que no existe más, ya que tampoco pueden cumplir con las expectativas que el mercado ha depositado sobre ellos.
Pero sea cual fuere la falsa salida que se ha tomado, la pregunta por el sentido de vida siempre retornará, una y otra vez, obligando al sujeto a preguntarse si lo que hace tiene algún sentido. Y al no haber respuesta dentro de sí y gracias a que las grandes instituciones fundadoras ya no tienen validez ni fuerza, la frustración existencial será causa de los problemas más grandes que el sujeto posmoderno encara, la indiferencia, la ausencia de responsabilidad y las muertes por suicidio que crecen cada vez más en los jóvenes, llegando incluso a ser éste último la segunda causa de muerte en México en adolescentes y jóvenes.

La necesidad en el hombre de retorno hacia lo humano (conclusiones)

Ser humano significa estar orientado hacia alguien o algo diferente de uno mismo.
Viktor Frankl

La crisis que viven actualmente las sociedades posmodernas en donde la inseguridad de un futuro próspero y la derrota de las grandes instituciones han traído como consecuencia el aumento de la frustración existencial parece un horizonte muy desolador. Es cierto que la situación no es sencilla, la individualización e indiferencia en la que el hombre se ha situado, y que deviene en un narcisismo consumado, empeora la situación, parece que ya nadie está dispuesto a escuchar que se encuentra equivocado, ya nada importa, sólo que lo que uno piensa, hay un fanatismo ideológico que ha deformado aquella meta que la psicología humanista se planteó en sus inicios.
Pero precisamente este momento de crisis es la oportunidad de rehacer al ser humano en toda la enormidad de su ser y su existencia, hemos ganado mucho recuperando una libertad de la que nos habían privado desde hace siglos, pero, la libertad es un privilegio que conlleva una gran responsabilidad, y el ser humano debe aprender que la indiferencia que muestra ante los demás solo nos llevará al fracaso como especie.
Estar en la era de la posmodernidad no significa directamente que todos seamos narcisistas, psicóticos, perversos o indiferentes ante lo que sucede, así como antes de la posmodernidad no todas las personas eran neuróticos o histéricos, pero estamos ante una sociedad que promueve la libertad sin límites a través de los medios de comunicación, que devalúa la moral y la disciplina, lo cual produce problemas tan graves como la delincuencia, el terrorismo y el suicidio.
En nuestro país, aun no hemos sido alcanzados del todo por la posmodernidad, al ser un país tercermundista aún nos encontramos rezagados en la carrera en la que nos llevan mucha ventaja países como Estados Unidos, Francia, o Inglaterra, pero se sigue el ejemplo de estas sociedades completamente posmodernas porque dependemos en gran parte de su poderío económico, a grado tal que se llegan a adoptar costumbres que no nos son propias y que se mimetizan con las nuestras. Sin embargo comenzamos ya a abrir los ojos, el presidente de México, Felipe Calderón, en la cumbre Iberoamericana de 2008 hacía hincapié en la situación que actualmente se vive en el país, “los jóvenes ya no creen en nada”, dijo ante la preocupación evidente del gobierno ante la indiferencia de este grupo tan vulnerable a los efectos de la posmodernidad y donde se deben replantear las metas que tenemos como sociedad.
La solución, desde mi punto de vista y mis propias experiencias dentro de este mundo posmoderno, se encuentra en retornar hacía aquello que nos hace propiamente humanos, a esa esencia que nos llevó de ser un animal como cualquier otro a reunirnos en pequeños grupos que sólo se preocupaban por el bien de cada uno de los miembros. Eso que nos da un sentido real de vida, aquello que Frankl atinadamente llama la autotrascendencia:
“Que el hombre sea sólo él mismo y, justamente, tanto más hombre será cuanto más que se olvide y se pase por alto, se deje a sí mismo atrás, al servicio de algo, de la consecución de su sentido, consagrándose a un deber o a otra persona, entonces será él mismo”. (Frankl, 2001)

Sólo procurando enfocarnos hacia las personas que nos rodean en cada cosa que hacemos podremos lograr un sentido de vida real, buscar ser responsables no solo con nosotros mismos, sino con la sociedad que nos abraza.
Todo ser humano tiene dentro de sí esa capacidad, no podemos realmente separarnos del otro, la posmodernidad intenta orillarnos a eso con el afán de que el consumismo y el capitalismo perduren, pero el sujeto posmoderno solo es “narcinista” (Dufour, 2006), necesita innegablemente de los demás para sobrevivir, pero requiere ir más allá de utilizar a los demás con el objetivo de lograr sus fines.
Pero innegablemente existe miedo de volver a confiar, hay mucho que perder, y ya no hay nadie que nos asegure que todo estará bien, no podemos permitirnos el volver a equivocarnos. Y la carrera bélica del presidente de E.U. George Bush ha sido una prueba más de que los discursos que llevan un trasfondo egoísta ya no son capaces de envolver al ser humano, ya no se pueden tolerar creer de nuevo en esas falsas ideologías.

Pero en nuestras manos se encuentra llegar a sanar las heridas que la humanidad aún tiene a flor de piel. Las psicoterapias actuales deben reformular sus teorías con el fin de adaptarlas a las nuevas problemáticas de la posmodernidad, y ayudar a crear conciencia para que el ser humano encuentre en la autotrascendencia el sentido de vida que le brinde a él y a los que le rodean el camino hacia la felicidad. La psicología no puede cerrarse ante los hechos que se presentan como grandes problemas en la posmodernidad, no se puede empeñar en tratarlos como casos aislados, debe re-armarse de nuevas herramientas con las que pueda comprender mejor lo que sucede. Viktor Frankl hacía énfasis en la necesidad de actualización constante de las psicoterapias cuando decía que: “Solo la psicoterapia rehumanizada puede comprender las huellas del tiempo, y solo ella puede hacerse cargo de las necesidades de nuestra época”. (Frankl, 1977)
Se debe creer en la capacidad del hombre para reorientar su sentido de vida y modificar su existencia, pues esa es una de las características de las que puede presumir el ser humano. Se debe poner mayor atención a la institución de donde ha partido todo, la familia, ya que ahí es donde se debe fomentar la autotrascendencia para que la persona pueda comprometerse con el bien social y para que los jóvenes, los más abandonados por el mundo posmoderno, puedan encontrar el respaldo necesario que le brinde las condiciones necesarias para lograr separarse de la idea errónea de los bienes materiales que ofrece el mercado como un todo que debemos poseer.
Debemos ir más allá de ver al sujeto posmoderno como un ser enfermo que necesita nuestra atención, creer en su capacidad para mejorar y transformarse, y con él a toda sociedad, en un modelo más eficaz y seguro, tal como dice la grandiosa frase de Goethe en donde las psicoterapias pueden encontrar una nueva visión del sujeto: “Cuando aceptamos al hombre tal como es, lo hacemos peor; cuando lo aceptamos como si ya fuera lo que debería ser, le ayudamos a serlo” (Goethe en Frankl, 2001)
Hay mucho por hacer y la necesidad en el hombre por encontrar sus sentido de vida es cada vez mayor, debemos tomar la oportunidad de trasformar al sujeto posmoderno en un ser humano consciente de que sin duda nos necesitamos unos a otros, de que las cosas tienen que cambiar por un futuro mejor, y que hay en toda persona y en toda sociedad, una necesidad por un sentido de vida diferente y por un retorno en el hombre hacia lo más humano: la autotrascendencia.



Referencias bibliográficas

- Dufour, Dany-Robert. “El arte de reducir cabezas” 2006. Ed. Paidós. Buenos Aires

- Dufour, Dany-Robert. “Locura y democracia”. 2002. Ed. Fondo de Cultura. México

- Frankl, Viktor E. “Ante el vacío existencial” 1997, Ed. Herder. Barcelona

- Frankl, Viktor E. “El hombre en busca de sentido”. 1991. Ed. Herder. Barcelona

- Frankl, Viktor E. “En el principio era el sentido”. 2006. Ed. Paidós. México.

- Frankl, Viktor E. “Psicoterapia y existencialismo”. 2001. Ed. Herder. Barcelona

- Lipovetsky, Guilles. “La era del vacío”. 2005. Ed. Anagramas. Barcelona.

- Rousseau, Jean-Jacques. “El contrato social”. 1762.